domingo, 15 de agosto de 2010

"Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo."

Pablo Neruda

sábado, 14 de agosto de 2010

Después de todo, ya sé qué hacer conmigo

Cuando comenzó la clase de lenguaje y sociedad, y el profesor mencionó que escucharíamos una canción, yo por un momento pensé: ¡qué tontera nos hará escuchar el profe! . Más encima, después nos dijo que dicha canción era de un grupo llamado “cuarteto de nos”, y yo casi al instante creí que sería una canción de un conjunto de viejos y con esa típica diferencia vocal que generan a partir de sus diferentes registros. Bueno, esos prejuicios tan efímeros, desaparecieron al poco tiempo de comenzada la reproducción de la canción, que según nos comentaba el profesor, se llamaba “Ya no sé qué hacer conmigo”; debido a que tenía un ritmo más pegajoso y entretenido al oído, lo cual me agradó casi de inmediato, y por así decirlo, le dio unos puntos extras a la primera presentación de la canción. Ya terminando la canción me di cuenta de 2 cosas: soy muy prejuicioso, y me sentía bastante identificado con la letra que poseía. De aquella canción hablaré principalmente en el texto a continuación, destacando algunos detalles de mi vida, a modo de reflexión para con ustedes y a la vez, conmigo mismo.

Justamente aquél día jueves, yo debía preparar mis cosas para ir a la iglesia el sábado en la mañana, entre estas obligaciones se encontraban el estudiar las escuela sabática para después explicarla a los alumnos de mi clase, distribuir el misionero, etc. Y justamente en la partida de la canción dice: “Ya tuve que ir obligado a misa”, lo que me hizo pensar en el hecho de que a pesar de todos los cargos y cosas por hacer en la iglesia, me sentía en cierta forma obligado a ir para cumplir con mi deber simplemente, no era una cosa de “sentir la necesidad” de ir, por así decirlo me sentía como un robot programado simplemente; debido a esto comencé a dudar de mis actitudes en la actualidad, por así decirlo, con esa frase me llegó el “palo” y no atiné a mas que pensar en lo ocurrido y en el porvenir de mi persona.

Continuando con la canción, después de aquél proceso mental que duro fracciones de segundos y que fue más bien una reacción al estímulo auditivo que se me presentaba, aparecía en el mismo verso la frase: “ya aprendí a falsear mi sonrisa, ya caminé por la cornisa”. Específicamente pensé en las sonrisas que había entregado a medio mundo hace minutos atrás, al llegar al colegio, a la sala y a la vez saludar a mis compañeros y amigos, llevaba hace un buen rato mi sonrisa de la felicidad, mi cobertor ante la sociedad del día a día, por así decirlo, era una “máscara facial”, esa sonrisa pegada a la cara y que marcaba mis dientes de arriba y permitían a su vez, recibir una gran cantidad de sonrisas del vueltas; porque como dicen por ahí, “la sonrisa se contagia” y fue algo muy parecido lo que ocurrió, pero quedé con la duda de si esa sonrisa que se “contagia” será verdadera o no; o si sólo sirve como un “activador” de las mascaras faciales de aquellos que nos rodean.

Luego, apareció en la canción la frase: “fui concreto y me fui por las ramas”, y yo a estas alturas de la vida empecé a sudar la gota gorda por así graficarlo, había encontrado una canción que calzaba perfectamente con lo que me ocurría en el diario vivir, y específicamente ese verso, me hacía pensar en la comunicación, aquella que se da en el día a día, ya sea formal o informal, ya que, en mi caso cuando quiero explicar algo a cabalidad, muchas veces me voy “por las ramas” y no logro explicar completamente mi punto de vista u opinión respecto al tema discutir, provocando tal vez cierta confusión en el receptor y un desorden del mensaje en sí. A diferencia de cuando debo hablar de cosas pequeñas, un tanto más simples y fáciles de recordar, o inclusive más precisas que las anteriores mencionadas; pues, generalmente voy al lado concreto del tema y/u opinión, llegando a tener esa conexión que da la solidez del mensaje. Pero el problema surge cuando requiero entremezclar estas dos formas de expresarme, lo cual se da a diario y en la vida cotidiana, debido a que muchas veces se necesita de precisión para explicar un tema complejo; tan solo una palabra mal puesta puede hacer que la frase o texto pierda el sentido en sí, más bien cabe destacar, que esos detalles, esas diferencias han ido formando mi carácter hasta el día de hoy, poco a poco y a medida que avanza el tiempo; por lo cual es de esperar que si requiero de un cambio en este sentido, el proceso sea tal vez más largo y complejo aún, por así decirlo, ya estoy “jodido”.

Sin embargo las reflexiones no se quedaron simplemente en eso, también comencé a pensar en el verdadero sentido de mi vida, más bien el hecho de apoyar o no ciertas cosas que son polémicas, muchos conflictos que se dan en el día a día, no solo en mi vida, sino que en el común de las personas, y justo en esos momentos, mientras escuchaba la canción, apareció una frase clave con respecto a lo que decisiones se trata en mi vida y en la forma de pensar yo ver las cosas: “ya estuve en contra y estuve a favor”. ¡Ayayay! - pensaba en mi interior – ¿Por qué será que esta canción va tan al hueso en cuanto a problemas se refiere? - interrogándome a la vez en, medio del ejercicio del pensar-. Y es que si se trata de personas que cambian constantemente de posición, acá tienen una buena muestra, con el paso de los años ha ido aumentando mi nivel de bipolaridad, es tal vez uno de los problemas que menos demuestro tener, por así decirlo, pasa inadvertida esa falencia psicológica que me lleva a cambiar de opinión una y otra vez, a tener diversos estados anímicos casi al mismo tiempo, y con tanta diferencia entre ellos. Es que cuando comienzo con aquel “problemita” trato de disimularlo lo más posible, tal vez sea que no me gusta diferenciarme tanto del resto, es esa necesidad de ser “normal” y mantenerse dentro de ciertos rasgos psicológicos, para no ser tan “anormal” dentro de esta sociedad plagada de locos sin tratamiento y tal vez sin cura. Con una risita disimulada comencé a recordar buena parte de los cambios de opinión que había tenido últimamente, como por ejemplo, el hecho de estar a favor de la unión civil homosexual, tema que nunca me había planteado en profundidad y que era por así decirlo, un tabú y/o tema cerrado y con una sola respuesta en mi familia: Hay que prohibir eso. Pero tarde o temprano el hombre despierta de su ceguera, puede abrir los ojos, tal vez eso ocurrió conmigo, no sé bien si todavía sigo cegado por inmensa cantidad de verdades que alguna vez fueron vetadas hacia mi persona y que hoy, gracias al recambio generacional, podía descubrir y entender sin tapujos ni contradicciones; aunque más que mal, soy un joven, un adolescente , tal vez cambie de opinión respecto a eso mañana, o pasado, tal vez en un minuto más, quién sabe, llego incluso a desconfiar de mi mismo, quizás algo anda mal en mi vida.

Más tarde, y luego de generar en cierta forma un atisbo de reflexión con intención de cambio o modificación de mi persona, viene el coro de la canción, el cual dice así: “y oigo una voz que dice sin razón, vos siempre cambiando ya no cambias más y yo estoy cada vez más igual, ya no sé qué hacer conmigo”. Sinceramente este versó me dejó “para adentro”, pero al llegar nuevamente al coro se repetía lo mismo, a excepción de que se cambiaba una palabra, ya que en el primero dice “sin razón”, mientras que en el segundo decía “con razón”, lo cual me dio más para pensar todavía, en el sentido de que hasta en la misma canción el personaje va cambiando, siendo una perfecta demostración de que no soy tan “diferente” a los demás. Esto de ser diferente, debo admitir, que me preocupó ser bastante desde pequeño, casi siempre le tuve miedo a la soledad, pero convivía con ella a cada instante, gracias al encuentro cara a cara, a la batalla, con ese vacío interminable que lleva al ser humano a un estado de trance profundo, y que en mi caso, me hizo ensanchar mis fronteras del pensar, y me dio más capacidad para soportar la complejidad del ser humano, la complejidad que yo mismo presentaba y que se hacía mayor cada día, en palabras simples, logré dominarme y saber cómo reaccionar ante el peligro de las circunstancias. Por algunos momentos fueron abiertos los abismos de mi ser y salieron a relucir los fantasmas del pasado que ya no me atormentan pero que siguen presentes para atacar al menor descuido.

Finalmente, terminé de escuchar la canción, continuamos la clase con normalidad, y al regresar a mi casa lo primero que hice fue escuchar la canción de nuevo, por alguna extraña causa, mi inconsciente me pedía realizar ese ejercicio de nuevo; pero no solamente eso, también escuché mas canciones de aquel memorable grupo de música, específicamente de su disco titulado “Raro” el cual era más bien homogéneo en lo musical, y tenía ciertos atisbos de hip hop mas melódico, La mayoría de sus canciones trataban acerca de la complejidad del ser humano, se basaban en cosas pequeñas que tal vez pasan inadvertidas para cualquier mortal que las escuchara, pero para mí no, de ahí en adelante me sentí un tanto más acompañado en mis problemas, fue increíble como una canción podía reflejar tanto de mí. También pensé en el hecho de qué quiero hacer conmigo, qué quiero hacer con mi vida, y la típica pregunta reflexiva… ¿estoy bien con lo que hago? Ante lo cual casi automáticamente respondí que sí. ¿Por qué? Porque siento que me encuentro en la etapa del desarrollo, todo esto lo tendré que pasar de una u otra forma, el hecho de ser un adolescente, con espinillas o no, enredos amorosos y de amistades, etc. Siento que debo aprovechar cada momento, eso es lo que quiero hacer de mi vida, yo sé que puedo hacer eso conmigo, si mi meta es descubrir cada detalle de la belleza creo que la lograré, por lo menos sé “pa’ donde va la micro” y qué es lo que quiero en mi vida, y que a pesar de los cambios, las falencias y equivocaciones que ocurran en el camino, lo esencial de mi persona seguirá intacto, todo depende de mí plenamente; pues, yo en lo personal quiero ir por la vida descubriendo la verdadera belleza escondida, aquella que se encuentra en lo insignificante, tal vez observar mas allá que ningún otro, aprovechar mis capacidades al máximo, y si se puede ser un buen aporte para la sociedad si es que no es pedir mucho de un solo ser humano. Simplemente tengo convicciones claras, una meta, un sueño, algo por lo cual vivir, una excusa para seguir el rumbo de aquello que no se pudo elegir, el nacer y vivir. Después de todo, la respuesta se encontraba en mí ser, creo que ya sé qué hacer conmigo hoy, lo que ocurra el día de mañana es incierto, pero lo espero con confianza.