lunes, 6 de septiembre de 2010

Redescubriendo la belleza de la vida

Al comenzar a hablar de la belleza, en mi mente se reproducen por un instante diversas imágenes de la película “Belleza americana”, aquella película que me hizo cambiar en cierta forma la forma de ver y/o entender la belleza y sus variantes; digo que me hizo cambiar la concepción que tenía, pues, a partir de algunas conclusiones que se sacaban llegando al final de la historia, comencé a investigar sobre aquel tema tan complejo en sí, y sin embargo, tan liviano para algunos. De este concepto pretendo hablar a continuación, así como también de la experiencia de escuchar una canción relacionada con ello.
Lo primero que busqué aquella vez después de ver la película antes mencionada, fue la definición que otorgaba la RAE a la palabra belleza, y decía lo siguiente: “Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas”. Sin embargo, no quedé satisfecho con esa definición, e incluso la consideré poco objetiva y/o cierta; por lo cual decidí seguir en mi búsqueda, y encontré una explicación de Wikipedia, de la cual me gustaría destacar lo siguiente: Vulgarmente la belleza se define como la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción. Esta explicación hace alusión a la belleza como una característica que posee algo determinado, lo cual tiene mi aprobación hasta cierto punto, ya que se da entender a la belleza como algo por así decirlo más tangible, que se puede sentir, o ver, cuando desde mi perspectiva, a veces hay belleza en la nada, en aquello que no se puede percibir hay belleza, por ejemplo, aquellos sonidos con alta frecuencia, que el ser humano no puede captar a diferencia de muchos animales que las logran recibir y a su vez decodificar.
Entonces, esto de la belleza pasa por una concepción más práctica de lo que puede considerarse bello, lo cual pudo corroborar cuando le pregunté a buena parte de mi familia, acerca de la belleza, cual era la propia definición de lo que ellos consideraban por “belleza”, ante lo cual surgieron diversas y variadas opiniones, mientras que mi hermana y mi prima decían que la belleza era aquello que se apreciaba como bonito, ya fuera física o psicológicamente y se miraban con una mirada de aprobación y esbozando una sonrisa seguramente recordando a algún joven que ellas consideraban bonito, o por defecto de su pensamiento, “bello”;también mi madre se sumaba a la pregunta y me respondía diciendo que la belleza era el conjunto de características como los valores y/o principios, las actitudes, los sentimientos que poseía una determinada persona, siendo esta respuesta netamente subjetiva, al igual que las anteriores. Pero al hacer un análisis a las respuestas que se dieron, entendí que realmente se tiene una concepción de la belleza en base a una “imagen” de una persona o cosa, que sirve de modelo para entender las demás cosas como bellas o no. Desde el punto de vista de unas adolescentes, alguien bello era quien tenía “buenos sentimientos” y era atractivo físicamente, ni hablar de las cosas, sólo las personas tenían esa propiedad. Y según mi madre, esa belleza tenía rangos más amplios, siendo una serie de características que hacían algo bello o no.
Todo aquello me dio sobre qué pensar, estuve bastante tiempo reflexionando sobre la belleza, sobre qué se suponía que era realmente, y qué era lo que había entendido por tanto tiempo acerca de ella. Sin embargo la película que mencioné anteriormente, me dejó un concepto que había quedado revoloteando por mi cerebro, y era “la belleza de lo simple”, aquello que puede considerarse cotidiano o tal vez sin sentido, y que pasa desapercibido por la mayoría de nosotros, tal vez por el solo hecho de estar en la constante carrera contra el tiempo, la vida contra el reloj, lo cual nos hace descuidar esos detalles que parecen pequeños pero que son realmente importantes, que tiene una verdadera belleza. Desde mi perspectiva, es necesario hacer un “cambio de chip”, debemos y necesitamos redescubrir la belleza, aquello que nos rodea, que no resulta tan cotidiano, a veces es necesario cuestionar todo esto, ver qué es realmente importante, que es lo hermoso de esta vida, por así decirlo, hay que sacar la belleza del fango de la frialdad y encontrar el verdadero sentido de ésta. Y para esto, cito específicamente una frase del protagonista del filme mencionado, que dice: "Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo”. Éste extracto del guión de la película nos puede mostrar, cómo se puede reencontrar la hermosura de poder vivir, de poder ser alguien diferente, autónomo, con voz y opinión propia, lo cual es algo que muy pocas personas valoran y/o aprecian de verdad, aunque simplemente, la belleza se encuentra ahí, en lo cotidiano, en lo pequeño, en la alegría de poder vivir, de poder sentir, de poder descubrir nuevas cosas en uno mismo, poder llegar hasta las entrañas del ser humano y reencontrarse con la hermosura que presenta la fragilidad de un mortal cualquiera.
Después de haber realizado ese ejercicio de reflexión, un día cualquiera, en una clase de lenguaje y sociedad “cualquiera”, el profesor nos hizo escuchar una canción que llevaba por título: La belleza; y que hablaba acerca de eso mismo. Ejercicio no tal difícil a primera vista, más aun cuando nos entregaron unas hojas con la letra escrita de la canción lo cual facilitó la comprensión del mensaje que representaba la canción. Finalmente no fue mucha la sorpresa, la canción trataba temas relacionados con la belleza y haciendo alusión a hechos históricos que podrían haber marcado la vida de cualquier mortal común y corriente que tuviera una cierta noción de historia universal.
Sin embargo, la canción antes mencionada, sirve como base para reflexionar en diversos puntos, por ejemplo, en la estrofa en que se dice: “Aunque se hunda en el asfalto la belleza...”. Justo después de describir aquella batalla campal que representa hoy en día la competitividad laboral y económica, la cual ha provocado la degeneración de la belleza, de lo que se tiene como concepto de ella, pues, ya la mayor parte de lo que se considera bello, es algo específico, tangible, que se puede consumir y encontrar sin mucho esfuerzo; ahí es cuando aparece aquella frase, la cual me recuerda una canción de Ismael Serrano, la cual lleva por nombre “Papá cuéntame otra vez”, la cual en una determinada parte dice: “al final de la partida no pudisteis hacer nada, y bajo los adoquines no había arena de playa”. Lo cual se conecta en buena forma con el sentido de la pérdida de esa “belleza”, esos sueños y motivaciones, ya que, así como se hunde en el asfalto la belleza, en aquellos adoquines se hunden las esperanzas los sueños de vida, aquella belleza que siempre nos ha acompañado, se ha ido perdiendo a través del tiempo; poco a poco nos hemos ido convirtiendo en los asesinos de nuestra raza, no solo por lo físico y medio ambiental, sino que también en el ámbito más psicológico y personal, debido a que ya no se tiene una concepción real de la verdadera belleza, aquella idea se perdió con el tiempo y hoy no quedan más que esbozos, que sólo algunos “valientes” se atreven a desenterrarla de entre los escombros, de vidas arruinadas por el vil dinero y la economía en sí.
Para finalizar, puedo decir, que el solo hecho de escribir acerca de la belleza, me llevó a ordenar mas las ideas y pensamientos que tenía acerca de aquel concepto tan importante, y que muchas veces es tomado en menos como si fuera algo común y corriente. También logré entender de mejor manera, cual es la relación entre la belleza que uno capta, y la que capta una persona alrededor, pues, hay diferentes tipos de percepción, inclusive podría decirse que hasta nuestros sentidos nos engañan, y solo hay que aplicar uno de los pasos de las duda metódica que planteaba descartes, que es desconfiar netamente de lo que nos dicen nuestros sentidos, ya que, muchas veces al mantenerlos a acostumbrados a cierto nivel de información, y en este caso específico, de concepción sobre la belleza, nos pueden confundir, a la hora de descubrir aquellas cosas bellas y también hermosas que nos rodean, aquellos detalles que hacen nuestra vida más amena y soportable, que le dan esa dosis de belleza que nuestro organismo, esa dosis que nuestro ser necesita para vivir.